El hombre y la mujer han tenido históricamente maneras notablemente diferentes de bailar en el batey. Dichas diferencias fueron tomadas como ley y fundamento por parte de las comunidades y maestrxs que han hecho bomba durante el último siglo. Sin embargo, existen sujetos que con sus existencias e identidades han logrado romper la barrera del género en la tradición de la bomba, que por tanto tiempo ha sido un espacio conservador e inflexible. Estas cimarronas y cimarrones de la bomba han logrado traspasar una de las últimas fronteras de la plantación: los dictámenes de género.